Primera escapada con nuestra bebé: ¡Prueba superada!

Vistas desde nuestra habitación en el Parador

Cuando nuestra retoño cumplió los cuatro meses nos atrevimos, nada más y nada menos que ¡a realizar nuestra primera escapada con ella! He de decir que nuestra bebé siempre ha sido muy intensa, nada que ver con esos bebés que van tan tranquilos en su carrito de paseo y que duermen un montón... Pero iba a ser mi cumpleaños y necesitábamos hacer algo especial. Y como Vera no se ha puesto malita ni un sólo día desde que nació (exceptuando los días que le pusimos vacunas, que sufrió las típicas décimas de fiebre como suele ser lo habitual...) pues nos decidimos y ¡allá que nos fuimos!

Un lugar precioso

Sólo podíamos pasar una noche fuera de casa así que el destino elegido no podía estar demasiado lejos (aparte de que Vera es de los bebés que se estresan mucho en el coche). Más que una escapada iba a ser una excursión larga, pero lo importante era disfrutar y aprovechar todo el tiempo que teníamos. Elegimos un lugar muy bonito, eso sí. La Granja de San Idelfonso.

Interior del Parador

Nos alojamos en el Parador de la Granja. He de decir que es muy bonito, está en un lugar ideal, tiene una pequeña piscina para poder refrescarte en verano y ponen un desayuno maravilloso. Admito que no creo que repitamos porque desde que nació Vera, nos hemos dado cuenta de que nos apetecen otro tipo de alojamientos para viajar (como campings, casas rurales, apartamentos...) pero para celebrar un día especial como era nuestro caso, puede ser ideal. 


Resumen de nuestra primera escapada: A Vera en esa época, nada le molaba (aclaro que la imagen no es de ella)

También admito que la película cambia mucho si comparamos el viajar en pareja con el viajar con un bebé. Vale que también depende de cómo sea tú bebé, cada padre puede valorar y decidir según su situación personal. Hay bebés sonrientes y dormilones desde que nacen, que te lo ponen todo muy fácil. Y hay bebés (¡ay madre!) como Vera, con los que todo se convierte en una odisea. ¡No sé cómo nos atrevimos! En esta escapada mi hija intercaló el llorar con el dormir en la mochila de porteo (porque jamás de los jamases ha usado su carrito). Y nunca ha sido dormilona, con eso os lo digo todo. Que le vamos a hacer, la vida de madre de una bebé de alta demanda, es dura. Cuando intentamos comer en una terraza uno comía y el otro ahí estaba de pie, dándolo todo, intentando que Vera se calmase un poco (ella lloraba y lloraba aún en brazos, con la teta...con todo). La gente que teníamos alrededor nos miraba y comentaba la jugada, y eso no ayudaba, sólo servía para ponernos aún más nerviosos. Ese día comimos como pudimos. Igualmente cenamos por turnos, deprisa y corriendo, deseando desaparecer de la faz de la tierra. Toda idea inicial de descanso y relax quedó (durante gran parte del día) exterminada.

Felices 32 años, ¡a mí!

Pero no todo fue malo. Pasamos parte del día paseando por los jardines del Palacio Real de la Granja de San Idelfonso. Con Vera dormida en la mochila (bendito porteo, que nos está salvando la vida), pudimos recorrerlos y disfrutarlos (que por si no lo sabéis, a mi marido y a mí nos encanta caminar). Son dignos de visitar, incluso en nuestro paseo ¡vimos un pequeño zorro! Nos encantó ese ratito en el que pudimos desconectar y hablar con tranquilidad, apenas tenemos tiempo para ello desde que ampliamos la familia, y bueno, con un marco así de bonito, fue más especial.

¡Al agua patos!

Nuestra bebé también durmió un ratito cuando estuvimos en la piscina del Parador, por lo que, por turnos, pudimos darnos un buen chapuzón que nos supo a gloria. Repito, ¡no todo iba a ser malo!

Remojarte los pies entre pinos silvestres, es bien :)

Al día siguiente y tras disfrutar de un desayuno espectacular, nos dirigimos a un lugar que me encanta: Boca del Asno, en Valsaín. Decidimos hacer un poco de senderismo, pasar allí la mañana antes de volver a casa. De nuevo, con la bebé porteada, nos hicimos unos cuantos kilómetros por la montaña. Era mi cumpleaños, y reconectarme con la naturaleza es lo que más me apetecía hacer. Me sentó muy bien, ¡Vera tiene una mami asilvestrada!

¡Y hasta aquí nuestra escapada! En resumen, nos hacía mucha falta salir pero la situación que teníamos en casa, saliendo a la calle, se agravaba. Por suerte Vera va cambiando según va creciendo, y ahora que pronto cumplirá 6 meses, ya no llora sin descanso. Sigue siendo muy intensa, pero no se pasa horas llorando en brazos, sin consuelo ni solución. Así que presiento que a partir de ahora, pasada la barrera del medio año, todo va a estar mejor.

¿Cómo te fue a ti viajando por primera vez con tu bebé? ¿Te sientes identificada? ¿O por el contrario tuviste un/a bebé menos demandante y tranquilo/a? ¡Tus comentarios siempre son bienvenidos! ¡Feliz día!

Comentarios

  1. Nosotros hemos salido mucho con nuestro hijo desde bien pequeñito, no se si quizás por eso está acostumbrado y nos pone las cosas bastante fáciles. Es cierto que contamos con la gran ventaja de que se queda roque casi instantáneamente cuando va en coche. Aún así, esas comidas y cenas con él encima son "inolvidables". Respecto a los alojamientos, comparto contigo que apetecen, y suelen ser más prácticos, los apartamentos, casas rurales o campings, porque puedes adaptarte mejor a las necesidades y ritmos del bebé.

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    1. ¡Hola Mamá Lanuguita! Pues sí, después de esa escapada, las siguientes están siendo muy diferentes, la última en un camping, ¡nada que ver! Te adaptas y te sientes mejor, además la gente suele ir con niños y te sientes más respetado y comprendido...

      Por otra parte nosotros prácticamente hemos salido de paseo todos los días con Vera, desde que nació. Aún así ella es como es. Antes de nacer me leía los libros de crianza natural y respetuosa, y pensaba que como mi hija siempre iba a estar en brazos o porteada, que iba a dormir con nosotros..etc,etc, pues que no iba a llorar porque siempre estaría atendida...¡ja! Malditos libros que me crearon la expectativa de tener "un bebé normal". Menudos cinco primeros meses de bienvenida a la maternidad...Ahora sigo comiendo y cenando con ella encima, porque no quiere ni hamaca a mi lado..pero al menos, no llora, que ya con eso, estamos emocionados. Eso sí, hace dos días empezamos con el blw, y para mi sorpresa en la trona sí que se queda un rato, con la comida en trozos se emociona...¡ojalá le dure! Según va creciendo, todo es mejor. ¡Un abrazo guapa! ¡Y un besazo para el bebé sueco!

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