El cumpleaños de Vera. Mi primer aniversario como mamá.

¡Feliz cumpleaños preciosa!

El lunes 9 de abril tuvo lugar el primer cumpleaños de mi hija Vera. Si os digo la verdad, no fue como lo habíamos planeado desde un principio. La idea era celebrarlo en la intimidad, su padre, ella y yo, alejados de todo en una hermosa casa rural, en plena naturaleza. Un planazo total, de esos que tanto nos gustan. Pero Vera "decidió" ponerse malita unos días antes del fin de semana, con lo cual todos nuestros planes se vinieron abajo, dejando las cosas patas arriba, tal y como ha venido haciendo con nuestra vida desde que nació.

Aun así el domingo mejoró bastante, así que decidí preparar una pequeña fiesta de cumpleaños, para el día siguiente. Acabamos celebrando su primera vuelta al sol en tribu, con las mamás y bebés del barrio que más nos han acompañado en nuestro camino durante este año. Ahora entiendo el refrán "no hay mal que por bien no venga", ya que a pesar de que nuestro plan rural se había chafado, y de que tuve que darme mucha prisa con los preparativos del evento, resultó ser un día precioso, en el que ella se lo pasó genial (y es que a mi hija le encanta estar rodeada de nuevos estímulos, de otros niños y bebés, además de adultos) y nosotros también.


Tarta de cumpleaños casera (bizcocho de vainilla de Alma Obregón)


Por la tarde lo celebramos en familia, con los abuelos. Faltaron sus primos que, cosas del destino, también estaban malitos. Y la familia sevillana, por supuesto, que por desgracia nos pilla un poco lejos. Pero el caso es que pasamos la tarde cantando el cumpleaños feliz, comiendo tarta, viendo fotos de este año que ha pasado tan rápido y disfrutando con las monerías que nos regaló mi pequeña.

A todo esto, hago balance de mi primer año como mamá. Y es que también es mi cumpleaños, ¡cumplo un año siendo madre! Un año de aprendizaje y conocimiento. Desde la humildad puedo decir que ha sido todo un año de sabiduría vivencial. Para empezar, me he sacado todo un master en maternidad. Y es que he aprendido sobre los primeros cuidados del bebé, el porteo ergonómico, la lactancia, el colecho sin riesgos, la alimentación complementaria y el "blw", sobre seguridad vial y las sillas de bebé a contra marcha,... Y por supuesto, seguimos aprendiendo y rectificando errores...Pero esto sólo es una pequeña parte de un todo, y es que no sólo he aprendido sobre "cuestiones técnicas", sino que también he recibido auténticas lecciones de vida, todas ellas me las ha enseñado mi hija, y son las siguientes:


1. Que la vida es un continuo cambio, y que más te vale fluir con ello en lugar de oponer resistencia. Con un bebé en casa cada día es diferente, tú puedes hacer miles de planes, que ella ya se encargará de cambiarlos, si es que tiene que ser así. Un día se dormirá antes de lo previsto (y ya no querrás despertarla para salir), otros mucho después (con lo que se pondrá irritable debido a su sueño en mitad de lo que estés haciendo), o puede que la noche anterior a un madrugón que tengas programado haya sido especialmente dura (y que te pases el día pagando las consecuencias del no dormir), o quizás se ponga malita justo antes de un viaje (como nos ha pasado con su cumpleaños)... La solución es reinventarse, decidir sobre la marcha, ser más flexible, escuchar las necesidades de tu familia al completo en cada momento, a cada instante, y darse el gustazo y/o la oportunidad de cambiar si así lo necesitáis. El aquí y el ahora es lo único que importa. Lo que te trae la vida no tiene por qué ser peor a lo que hubieras elegido con anterioridad, simplemente es lo que necesitas en ese momento. Abrázalo y no luches contra ello.

2. Que ya nunca disfrutaré las cosas como lo hacía antes...¡sino que gozaré mucho más! Y es que aquí estoy completamente de acuerdo con mi querida Hana Kanjaa y la teoría que expone en su libro "Querida incertidumbre: te lo debo todo" sobre el estoicismo y el hedonismo. Resulta que los estoicos aseguraban que la incomodidad nos puede hacer más felices porque aprendemos a apreciar aquello que tenemos. Y yo añadiría que sobre todo, aquello que ya casi no tenemos y que antes sí que teníamos. Y es que cuando una se convierte en madre, de la noche a la mañana empieza a sentir que darse una ducha tranquila y larga, es todo un lujo. O comer sentada, sin interrupciones. O ver una película entera con tu pareja, sin moverte del sofá. O simplemente, dormir, sólo dormir una noche del tirón (¡que llevo más de un año sin poder hacerlo!). Y ahora es cuando me pregunto, ¿por qué diablos no disfrutaba antes a tope de cada segundo? Pero eso ya no importa...lo importante es que ahora, cuando puedo hacer cualquier cosa, lo disfruto, y mucho.

3. Que tu autocuidado es fundamental e imprescindible para tí y para tu familia. Lo es, y si no te cuidas, acabarás siendo jodidamente vulnerable, y tendrás muchas más probabilidades de caer en las garras de la depresión postparto. Y puede que esto de cuidarte te suene como un imposible, y te entiendo porque he tenido a un bebé llorando durante meses en mis brazos. Cuidar a ese bebé era mi prioridad, y no tenía a nadie que me ayudase, sólo a mi marido, y era demasiado trabajo cada día para los dos. Pero tienes que cuidarte, porque si no lo haces, petarás por alguna parte. Yo he tardado mucho en darme cuenta de esto, pero ahora que lo sé, estoy intentando ponerle solución. Este año he descuidado bastante varios aspectos de mi vida, por falta de tiempo, de ganas, de fuerzas y energía... Ahora que parece que Vera empieza a dormir mejor (un año y tres meses después, que este post cumpleañero lo estoy escribiendo con un poco de retraso) quiero iniciar un camino de vuelta a retomar algunas rutinas, a los hábitos saludables, a cumplir metas que tenía en standby, a tener un poco de ocio personal... Eso sí, no en plan "como cuando no era madre", sino en mi aquí y ahora, sin abarcar mucho, respetando mis tiempos y prioridades... Que al fin y al cabo, para mí, eso también es cuidarse.

4. Que tener un bebé es la mejor excusa posible para hacer tribu y salir de tu zona de confort. Y es que desde que me mudé a Madrid, hace ya cuatro años, tengo mejor vida social que nunca. Reconozco que soy muy casera, un poco tímida, tranquila, que siempre he buscado mis momentos de soledad y que me cuesta ir sola a sitios nuevos, que incluso muchas veces he preferido no arriesgar y quedarme en casa debido a mi timidez disfrazada de apatía... Sin embargo cuando tienes un bebé y te ves inmersa en pleno puerperio (eso sí, una vez pasadas las molestias físicas) lo último que quieres es quedarte en casa, sola con tu bebé. Tu mundo cambia de principio a fin cuando te conviertes en madre, y te das cuenta de que la mayoría de la gente que se encuentra a tu alrededor, no está en tu misma onda. Y lo que quieres (¡necesitas!) es compartir, te apetece hablar con otras madres, poner en común las experiencias que estáis viviendo. Gracias a eso me acerqué a un grupo de postparto del barrio. De ahí surgió otro, en el cual acabé encontrando amigas, vecinas, compañeras siempre dispuestas a resolver una duda rápida por wassap, a dar un paseo por el parque, a hacer una salida a la bebeteca, o a invitarte a una mañana de té para las mamis y juegos en la alfombra para los bebés. Gracias Vera por empujarme a todo este ajetreo, que no me trae otra cosa más que felicidad.

5. Que ser madre a tiempo completo es duro y agotador, pero también es un trabajo en el que me siento realizada y feliz, muy feliz. Hace poco leía en la red social facebook comentarios sobre la maternidad, en los que muchas mujeres afirmaban que ellas no habían estudiado tanto para "tan sólo ser madres", que ellas valían para "algo más". Evidentemente apoyo y defiendo la libertad de cada uno, que cada persona (sea hombre o mujer) tenga la libertad de elegir su camino, el poder tener una vocación y ejercerla, compaginarla o no con la maternidad/paternidad y sus múltiples posibilidades. Cada cual que escoja su camino, y de corazón que lo disfrute, pero, ¿por qué estamos menospreciando un acto tan grande como es el entregarse a ser madre?, ¿de verdad es tan poco satisfactorio,? ¿en serio eres menos que los demás si no tienes un trabajo remunerado en el que "poder realizarte"? Yo, de manera totalmente libre y voluntaria, elijo ser mamá a tiempo completo. He descubierto que me llena más que nada, que me realizo como persona, que aprendo cada día, que lo disfruto, que jamás he tenido ni tendré un trabajo tan demandante y absorbente como lo es ser mamá, pero que tampoco encontraré otro trabajo en el que se me devuelva (a manos llenas) tanto por lo que hago. Lo más grande que puedo hacer ahora es cuidar de mi pequeña, lo más satisfactorio acompañarla, estar presente, tener tiempo para ser, darle una patada al mal llamado "tiempo de calidad" y dar lo mejor de mí en este momento, en el cual soy mamá.

Y hasta aquí mis reflexiones después de un año agotador pero lleno de alegrías. Mi niña preciosa, ¡felicidades de nuevo! 

Y tú, ¿cómo viviste tu primer año siendo madre?

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