Escapada a Hervás: senderismo, pueblos con encanto y naturaleza.

Nuestra casita rural

Nos encanta viajar con nuestra bebé. Para mí es una de las formas más divertidas que conozco de salir de la rutina. Viajar me supone una motivación extra para aprender cosas nuevas, y además cuenta con el plus de que es fácil encontrar nuevos estímulos para la bebé, de esos que no solemos tener tan a mano en nuestro día a día, (como por ejemplo estar en contacto con distintos tipos de animales, la naturaleza...), con lo que ella suele estar entretenida e incluso más tranquila que en casa. Viajar puede ser también una oportunidad para relajarnos y descansar, o de ejercitarnos al aire libre (o ambas cosas, ya que no son excluyentes) y por supuesto, de pasar tiempo en familia. Habrá familias a las que por mil motivos no les encaje o cuadre (a decir verdad nuestra primera escapada nos supuso todo un reto, menos mal que a partir de ahí todo fue mucho más rodado), pero si no es tu caso o simplemente aún no lo has probado, ¡anímate! Viajar con bebés puede ser mucho más fácil de lo que piensas. No te quedes en casa ¡y disfruta!

En esta ocasión viajamos a la provincia de Extremadura, ya que el destino elegido era Hervás, un pueblo precioso situado en Cáceres, en el Valle del Ambroz. Nuestro alojamiento no podía ser más idílico ya que se trataba de El Manantial del Fresno, un complejo turístico situado en pleno campo que cuenta con varias casas rurales. Nuestra casita era muy cómoda y bonita, además de calentita por las noches (gracias a la calefacción), y estaba rodeada de árboles y muchos animales (a Vera le encantaron los conejos y los patos). Este lugar cuenta también con piscina, pero como nosotros viajamos en mayo, no la catamos. Lo que sí que degustamos fueron los ricos desayunos que nos sirvió Aurelio (el dueño de este complejo rural), ya que todas las mañanas nos tomábamos unas ricas tostadas de pan de pueblo con bien de tomate y aceite de oliva, o con queso y miel, que nos daban energía para el resto del día. ¡Eso sí que es empezar bien! No se me puede olvidar comentar que el alojamiento está muy pensado para familias, con columpios para niños, tronas a tu disposición, y Aurelio siempre dispuesto a hacerte muy cómoda la estancia.

Durante los días que duró nuestra escapada visitamos tres lugares: Hervás, Granadilla y Baños de Montemayor. A continuación te cuento qué vimos e hicimos. 

Vistas de Hervás desde el río

- Hervás: Además de visitar este pueblo con mucho encanto, pudimos realizar algunos senderos por los alrededores, el de La Chorrera y parte de la Pista Heidi en el Castañar de Hervás.

El pueblo de Hervás es famoso por su barrio judío, que goza de esta fama por ser el mejor conservado de toda España. Perderse por sus calles y dejarse llevar es una gran opción, que nosotros disfrutamos un montón. En Hervás encontrarás muchos rincones bonitos que fotografiar. Posar junto al río y ver las casas típicas desde allí es algo que no te puedes perder. Visitar el pintoresco patio de cactus también lo tienes que hacer, así como subir a la iglesia de Santa María de la Asunción de las Aguas Vivas, para poder así disfrutar de las vistas que te ofrece este sitio. No te olvides de acercarte a una de las calles más estrechas de España, ya que se encuentra en este lugar. ¡Ah! Y tampoco dejes de probar la pastelería judeo-sefardí que se elabora y vende allí. ¡Te chuparás los dedos!

Porteando se llega a todos lados

El Castañar de Hervás es un monte que cuenta con numerosos senderos para recorrer. Lleno de castaños y robles melojos, es belleza pura. En él encontraremos la Pista Heidi, una ruta circular que sale del pueblo y regresa a él. El recorrido total de la ruta es de nada más y nada menos que 33 kilómetros. Si te parecen muchos (que obviamente lo son, nosotros pasamos sólo una mañana recorriendo todos los que pudimos), puedes simplemente recorrer los kilómetros que quieras, lo importante es que los disfrutes a tu ritmo, sin prisas, empapándote de la naturaleza.

Vistas de Hervás desde el Puente de Hierro

La ruta de la Cascada de la Chorrera parte de la Plaza del Convento en el mismo pueblo de Hervás. Desde allí hay que salir a las afueras del pueblo y disfrutar de su recorrido. Parar en el Puente de Hierro y admirar las vistas de Hervás es casi obligatorio. Nosotros sólo hicimos parte de la ruta, nos quedamos con ganas de ver la cascada pues nos faltó tiempo y amenazaba tormenta (tuvimos mala suerte y casi todos los días de nuestra escapada llovió), pero nos queda pendiente para una futura visita.

Actividades para niños en Granadilla

- Granadilla: La gran sorpresa de nuestro viaje. Fuimos allí debido al consejo de Aurelio, ¡todo un acierto! Granadilla es un pueblo amurallado y abandonado, que fue desalojado tras declararse inundable en el siglo XX (al construirse el embalse de Gabriel y Galán), y que actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación. Nosotros tuvimos mucha suerte ya que lo visitamos justo un día en el que estaban programadas varias actividades enfocadas a los niños, así que como te puedes imaginar disfrutamos de un muy buen ambiente.

Granadilla fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1980 e incluida poco después en el Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados. Lo más curioso es que hasta allí se desplazan muchos estudiantes para colaborar con su recuperación. Este tipo de proyectos e iniciativas me encantan, y es que ver cómo la gente puede reunirse para colaborar juntos y realizar tan bonita labor me llega al alma y me enamora. Además se nota que gracias a tanto trabajo se le está devolviendo a Granadilla todo su esplendor. Por todo ello no dejes de visitarlo y de admirar su belleza, de pasear y ver sus murallas almohades, la alcazaba que luego sería un castillo cristiano, la plaza mayor, las casas del pueblo... Un último dato para que te animes a ir: las vistas que hay desde la carretera llegando a Granadilla son estupendas, desde luego un camino por el que merece la pena conducir para llegar hasta allí, también es parte del encanto de la visita.

Calzada romana en la mejor compañía

- Baños de Montemayor:  Muy conocido gracias a su balneario, declarado bien de interés cultural por sus aguas termales. Nosotros paseamos por sus calles y casi de casualidad llegamos al centro de interpretación de la molinería. Como era lunes estaba cerrado, pero al estar ubicado en el paraje de las Pozas, no nos importó (un sitio precioso en plena naturaleza). Allí conocimos a una pareja que paseaba con sus perros, y que se ofrecieron a enseñarnos la calzada romana, mientras compartíamos caminata. Pasamos un rato muy agradable con tan inesperada compañía. Es lo que tiene el mundo, que aunque a veces no lo parezca, está lleno de buena gente dispuesta a enseñarte y compartir contigo joyas como esta.

Y hasta aquí nuestra escapada rural por Extremadura. Sin duda un lugar para repetir. Y tú, ¿conoces esta zona?, ¿has viajado hasta allí en familia? ¡Tu experiencia en forma de comentario siempre es bienvenida!

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