Nuestra escapada a Valencia: ¡Mar, descanso y gastronomía!

Vera y yo en la playa

Empiezo 2018 con tareas del año anterior; publicar nuestra escapada familiar y otoñal (aunque no lo parezca) a Valencia. No me importa nada hacerlo ahora (con tanto retraso), ya que parece que este año va a ser muy viajero, y qué mejor que empezar con este post para atraerlo (no creo mucho en la ley de la atracción pero oye, intentémoslo, ¿por qué no?).

Nuestra escapada con un bebé de seis meses se resume en gastronomía vegetariana, paseos por la ciudad y playa. En octubre de 2017 hizo un calor propio de verano, un verano tardío por supuesto, ¡ya que estábamos en otoño! Es por eso que pudimos aprovechar y dar largos paseos por la playa, remojarnos los pies e incluso darnos algún chapuzón en el mar, que nos supo a gloria. Fue el primer contacto de Vera con la playa, aunque la pobre era demasiado pequeña para disfrutarla (y es que no le hizo mucha gracia eso de mojarse los pies con agua fría, o tener que estar bajo la sombrilla...lo cual arreglamos con porteo y buenos paseos para relajarla).


Centro histórico de Valencia


Mercado Central

No sólo dimos paseos por la playa de la Malvarrosa, sino también por el centro de Valencia para conocer la ciudad, una ciudad preciosa llena de historia. Pudimos visitar la Catedral, caminar por el Jardín del Turia, hacer compras en el Mercado Central y hasta disfrutamos del ambiente festivo que se respiraba por el puente del Pilar, haciendo parada en un mercadillo medieval.


Horchatas y fartons

Por supuesto, disfrutamos de la gastronomía del lugar. Un día hicimos merienda-cena en la Horchatería Daniel, un lugar que nos recomendaron y que no nos falló, fue un éxito total. Y es que, ¿cómo no íbamos a tomarnos unas buenas horchatas estando en Valencia? Acompañadas de unos fartons...¡Faltaría más!


Paella de verduras

Tampoco nos faltó una buena paella de verduras. La encargamos en el mejor lugar, una barraca típica de más de 200 años llamada La Genuina, en Pinedo. Mereció la pena coger el coche para llegar, pues fue todo un acierto. Comida deliciosa, buenos precios y una gran amabilidad.


Cena a la carta en Copenhagen

Comimos en más restaurantes, todos ellos vegetarianos o veganos, ya en Valencia ciudad. Un día cenamos en Nehuen, una tasca vegana, cercana a nuestro apartamento, que no estaba nada mal, tipo tapeo informal. Otro día almorzamos de menú en el Restaurante Oslo, del que salimos satisfechos. Pero la guinda del pastel la puso una cena a la carta en el Restaurante Copenhaguen, que fue toda una maravilla para el paladar. Su ubicación en el barrio de Ruzafa, su ambiente íntimo y cuidado, su buen trato al cliente y su comida creativa y deliciosa, hicieron de nuestra cena, una celebración especial. La verdad es que no pudimos encontrar mejor lugar para cenar el día en que Vera cumplió los seis meses de edad.


Parque natural de la Albufera de Valencia

Pero a pesar de lo que pueda parecer, no sólo comimos (y muy bien) en Valencia. Por último visitamos otro lugar especial; la playa del Saler y un poco del Parque Natural en el que se encuentra; el de la Albufera de Valencia. Nos despedimos así de la playa en 2017, y de este bonito entorno natural. Nos hubiera encantado recorrerlo un poco más, montados en alguna pequeña barca, de esas en las que puedes hacer una excursión mientras un guía local te muestra sus mejores rincones. Pero conociendo a nuestra bebé de aquellos tiempos (que a día de hoy ha cambiado muchísimo, es toda risas y felicidad) no pudimos atrevernos. Así que nos lo reservamos para otra ocasión, tenemos pendiente un atardecer sobre sus aguas, un atardecer respirando naturaleza y mar...

Y tú, ¿conoces Valencia?, ¿la has visitado?, ¿cómo fue tu experiencia? Si te apetece puedes dejarme un comentario y así me lo cuentas. ¡Que tengas un feliz día!

PD: Publicado en mi anterior blog Espinacas con Garbanzos, el 10 de enero de 2018.

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