Nuestro crucero por los Fiordos Noruegos.

En Flam, ¡en pleno fiordo!

¡Los Fiordos Noruegos! ¿Quién no quiere viajar al menos una vez en su vida a este lugar? Naturaleza en estado puro, lagos, senderos, glaciares, vikingos,... La Noruega salvaje, rotunda y brutal. Una maravilla de la naturaleza. Un lugar que bien merece la pena ser conocido. Y qué mejor forma de hacerlo que a bordo de un crucero, navegando por el mar, despertando cada día en un puerto diferente, con la comodidad que supone y el todo incluido por bandera...

Sé que mi yo de hace unos años no se hubiera sentido nada atraída por esta forma de viajar. Este tipo de paquetes no iban mucho conmigo, me gustaba más ir a mi aire, buscar un tipo de turismo más alternativo... Todavía me gustan (¡y mucho!) los planes bien sencillos, pero a nadie le amarga un dulce y hay cosas que con la edad (o más bien con las circunstancias vitales normalmente ligadas a la edad) cambian, y es que me vais a perdonar pero con una bebé a cuestas, cuánto más fácil te lo pongan mejor, donde vamos a parar... Viajar en un barco supone visitar cada día un lugar diferente, y al mismo tiempo disfrutar de la comodidad de tener siempre a mano tu "campamento base". Es genial poder llevar tu alojamiento a todas partes, y más si encima no tienes que preocuparte de nada, que ya se encarga el personal de la naviera de que esté todo listo por ti (olvídate de limpiar y preparar comidas como cuando estabas en casa, tu única preocupación va a consistir en elegir entre un mojito o una piña colada). Por otro lado, me gustaría comentar que aunque estés "atado" a los horarios de embarque y desembarque del barco en cada lugar, no tienes por qué atarte también a las excursiones organizadas de tu naviera. Perfectamente puedes hacer las excursiones por libre, de hecho te lo recomiendo encarecidamente, y es que sale mucho más barato, vas a tu ritmo, ves lo que realmente te interesa... y al menos en los Fiordos Noruegos, resulta muy, pero que muy fácil. Si tienes dudas pásate por el foro Los Viajeros, allí encontrarás mucha información de todo tipo, sin duda la mejor web con la que contar para organizarlo.

Empezando con buen pie

Nosotros nos fuimos de viaje a mediados de junio, y para ello nos decantamos por Pullmantur Cruceros. Quien viaja con esta naviera sabe lo que busca, no es un barco de grandes lujos (para eso mejor viajar con otras compañías), pero sí que tienes escalas bastante interesantes, un precio asequible, el español como primer idioma en el barco, y al menos en nuestro caso, cercanía y familiaridad desde que llegamos. El mejor recuerdo que me llevo de Pullmantur es la calidad humana de sus empleados. Desde el primer momento y hasta el final del crucero fueron muy amables con nosotros, nos pusieron muy fácil el viajar con nuestra bebé, y eso es de agradecer (¡si hasta nos ofrecieron volar en bussines por viajar con Vera!). Aun así he de decir que algún problema surgió (menús vegetarianos en el avión que no aparecieron, cambio de turno de cena contratado nada más llegar...), pero en general casi todo nos lo resolvieron. Sabiendo lo que ofrecen y lo que yo busco, repetiría con ellos.

Y sin más dilaciones ¡empiezo con el resumen de nuestro viaje!.

Nuestro crucero partió de Rostock (Alemania), ciudad a la que llegamos tras nuestro vuelo desde Madrid. Ese día entre el madrugón, metro hasta el aeropuerto, trámites y esperas una vez allí, el vuelo en sí mismo, coger un autobús hasta el barco, el cheking de antes de embarcar... decidimos acomodarnos bien nada más llegar y no visitar corriendo y con una bebé irritable a cuestas la ciudad (planteamiento bastante lógico después de toda la tralla que le habíamos dado a la pobre, aunque Vera decidió darnos la primera sorpresa del viaje, y es que estaba feliz, se portó genial).


Vera disfrutando de la navegación

El día siguiente fue de navegación rumbo a Noruega, lo cual nos vino muy bien para conocer el barco y descansar. Aún no habíamos visitado nada pero ya se notaba que estábamos de vacaciones. Lo mejor fue observar como una bebé tan pequeña como la nuestra disfrutaba tanto socializando con el resto del barco, así como bailando en los espectáculos. Ahí lo confirmamos, ir en un crucero con nuestra bebé es un planazo total.

Catedral de Stavanger

Barrio antiguo de Stavanger

Ovre Holmegate

El tercer día nos despertamos en nuestra primera ciudad noruega. Estábamos en Stavanger, ¡por fin empezaba nuestra aventura viajera!

En esta escala la atracción por excelencia de todo crucerista es la subida al Preikestolen (también conocido como "el púlpito"), una formación rocosa que se encuentra en el fiordo Lysefjord, que cuenta con unas vistas maravillosas. A pesar de ello nosotros renunciamos a hacer esta excursión con la bebé a cuestas. No digo que no se pueda, sé que mucha gente se ha atrevido y les ha ido bien, pero nos parecían excesivos los riesgos que teníamos que correr por ir con ella. Por desgracia para mis compañeros cruceristas, el negro escenario que había imaginado en mi cabeza se cumplió: día de lluvia, sendero lleno de barro con resbalones asegurados, niebla al llegar al púlpito... Por ser precavida evité un día lleno de percances y disgustos, ¡la suerte nos acompañó! Éso sí, dejamos pendiente Preikestolen para una futura visita a Noruega, un viaje en el que podamos decidir qué día subir, sin lluvia y sin temer perder el barco a la vuelta...

Y si no subimos al Preikestolen, ¿que hicimos? Pues bien, con un buen chubasquero puesto, visitamos Stavanger. Stavanger es una ciudad muy bonita, en la que hay mucho que ver. Nosotros visitamos Torget o la plaza del mercado (que estaba llena de vida), vimos la Catedral (tan pequeña y diferente a las españolas), hicimos parada en lago Breivatnet (un lugar tranquilo, lleno de cisnes y patos), recorrimos el barrio antiguo o Gamle Stavanger (uno de los conjuntos de casas de madera mejor conservados de toda Europa), paseamos por Ovre Holmegate (o la calle de los colores, el Notting Hill noruego), vimos la Casa Leedal (residencia real y museo) y la Casa Breidablikk (una antigua mansión muy bien conservada), la torre Valberg (museo y torre de vigilancia) y el muelle de Skagenkaien (con las típicas casas de madera de colores, que dan ese aspecto pintoresco a muchos puertos noruegos).

Vistas de Bergen desde el monte Floyen

El cuarto día de crucero lo pasamos en Bergen. Lo primero que hicimos nada más bajar del barco fue ir directos al funicular que sube hasta el monte Floyen. Habíamos comprado los tickets on line previamente y eso fue un acierto para una vez allí, no esperar demasiada cola. Subimos y admiramos las vistas de Bergen que se pueden contemplar desde este lugar. El día estaba regular, pero por suerte no hubo niebla y pudimos disfrutarlas.

Mágicas criaturas

Enseguida encontramos el bosque de Trolls. Un lugar para perderse paseando y descubriendo rincones mágicos. Noruega está poblada por estos seres fantásticos de principio a fin, es por ello que se encuentran representaciones suyas por todas partes. Por si no sabes de qué te hablo, los trolls son unas criaturas llenas de maldad, pero también muy ingenuas, así que se les puede engañar fácilmente. Nosotros por si acaso aceleramos el paso, no nos fuéramos a topar con alguno de ellos.

Naturaleza en el monte Floyen 

Después de huir de los trolls, teníamos previsto un poco de senderismo por el monte. Y es que si el punto fuerte de Noruega es su naturaleza, había que explorarla, ¿no?

Estos noruegos son unos cachondos

Lo mejor es perderte sobre tus pasos. En el monte Floyen cada rincón es precioso. No obstante en la web del funicular se indican varias rutas, pero deja que te diga que una vez allí, no están muy bien indicadas. No pasa nada, vas a disfrutar de aquello igual. ¡Prepárate para patear el monte! Encontrarás muchas sorpresas...

Nosotras en Bryggen

Tras nuestra aventura en Floyen, decidimos bajar y dar un paseo por la ciudad. Pasamos de largo por el famoso mercado del pescado, pues somos vegetarianos. Eso sí, nos dio tiempo a fijarnos en cómo vendían frutos rojos a precio de oro (y encima si te fijabas en las cajas, no eran noruegos, ¡turistada total!). Después, atravesamos Torgallmenningen (una plaza alargada con varias esculturas) mientras andábamos rumbo al lago Lungegárdsvann (una bonita zona en la que descansar). De vuelta al barco vimos Bryggen y la fortaleza de Bergenhus (una de las mejor conservadas de Noruega), pues ambos están muy cerquita del puerto y nos venía bien finalizar así nuestro recorrido (de hecho Bryggen significa muelle o embarcadero). Bryggen es un barrio histórico, concretamente fue el barrio en el que hacían vida los comerciantes de la Liga Hanseática, establecidos allí desde 1360. Se trata de una agrupación de casitas de madera, de múltiples colores, como es habitual en tierras noruegas. Muy famosas por todo el mundo, con sólo ver una postal de ellas, ya sabes que estamos hablando de Noruega.

¡De crucero por el fiordo!

Impresionante crucero por el Naerofjord

El quinto día amanecimos en Flam. Te cuento, las excursiones estrella de esta escala son dos: el tren de Flam y el mini crucero por el Naerofjord. Nosotros nos decantamos por ver el fiordo, aunque si os soy sincera me costó mucho decidirme cuando organicé nuestro viaje. Al tren le tenía muchas ganas (quería hacer ambas excursiones), pero visto desde Madrid, tanto trote para una bebé iba a ser demasiado. A toro pasado sé que no. Vera aguantó todo el día de aquí para allá, durmió a ratos en la mochila, se entretuvo mientras veíamos el fiordo... con niños esto es imprevisible, nunca se sabe cuándo vas a acertar. Finalmente, al igual que nos pasó con el púlpito, dejamos el tren (del que cuentan que tiene uno de los recorridos más bonitos del mundo) para otra futura visita a este bello país.

La excursión al fiordo Naerofjord (declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) fue toda una delicia. Para hacerla (dependiendo del horario), se ofertan dos barcos, uno es el tradicional (llamado Classic), y el otro, mucho más moderno (híbrido y eléctrico), es el Premium, el denominado "Vision of the Fjords". Nosotros viajamos en éste último, y creo que merece la pena esta opción, pues el barco ofrece el máximo confort, posee grandes ventanales para disfrutar del recorrido (y evitar así pasar demasiado frío, máxime si viajas con niños pequeños) y una enorme azotea a la que puedes salir todo el tiempo que quieras para disfrutar de la experiencia de otra manera. Recomiendo comprar los tickets desde casa, así evitaréis imprevistos de última hora, tal y como hicimos nosotros (¡y es que un viaje suele empezar mucho antes de zarpar!). El crucero acaba en Gudvangen, desde donde nos recogió el autobús contratado (en la web que te he enlazado venden todo el paquete, barco+bus), para volvernos a llevar a Flam.

Vistas de postal durante nuestra ruta senderista

Tras contemplar durante dos horas este impresionante fiordo (lleno de pequeños pueblos pintorescos, cascadas, picos nevados...), dar un pequeño paseo por Gudvangen (donde puedes visitar una aldea vikinga) y volver a Flam, repusimos fuerzas con un almuerzo y comenzamos una ruta de senderismo que nos llevaría hasta Otternes.

En Otternes

¡Esto es vivir!

Otternes es una aldea histórica, una granja que data de 1700
. Está situada entre Flam y Aurland. Llegó a ser aldea-museo, pero actualmente está abandonada. ¿Merece la pena visitarla? Pues depende. Si ya has hecho el crucero por el Naerofjord o disfrutado del tren de Flam, y quieres andar unos kilómetros disfrutando de unas vistas deliciosas, sí. Si aún no has hecho ninguna de las excursiones estrella de esta escala, o tus expectativas son encontrar una granja espectacular, no. Lo mejor de este sitio es el senderismo que realizas hasta llegar a él, y las vistas del fiordo cuando estás allí arriba. A mí me encantó, me mereció la pena. A mi marido aún le duele la pateada, pero es que no le mola el senderismo tanto como a mi. Hablamos de unos diez/doce kilómetros (en total ida y vuelta), la mayoría llanos bordeando el fiordo, el último cuesta arriba con una buena pendiente. Con estos datos, la decisión te la dejo a ti.

Visitando el glaciar Briksdal

El sexto día lo pasamos en Olden. No sé por qué no esperaba gran cosa de esta escala, y resultó ser la gran sorpresa de nuestro crucero. Olden es naturaleza pura, un lugar precioso digno de ser visitado. La excursión estrella en este caso era conocer el glaciar Briksdal, y por supuesto fue por lo que nos decantamos. Como siempre, lo llevábamos bien estudiado desde casa, así que con antelación nuestra excursión ya estaba contratada. En realidad se supone que la excursión puede salir bastante más económica que la que nosotros hicimos, cogiendo un autobús de línea que tiene parada justo en el puerto, y que te lleva casi directo al glaciar. Sin embargo la frecuencia es limitada, sólo pasa uno bien temprano, mucho antes de que comenzara nuestra escala en este lugar. Con esta opción inhabilitada para nosotros, optamos por el Shuttle bus que ofertan en la misma oficina de turismo portuaria.

El trayecto que hicimos en autobús desde el puerto hasta el "parking, cafetería y tienda de souvenirs Briksdal" (desde donde comienza el sendero que recorrimos para llegar al glaciar) dura unos 40 minutos, y durante la mayor parte del tiempo discurre en paralelo al lago Olden. El paisaje es tan maravilloso, que de hecho si lo llego a saber, contrato una excursión extra para hacer parada en el lago, y así poder disfrutarlo de manera más pausada. Por desgracia, por falta de tiempo y de previsión no fue así, qué le vamos a hacer. Otra cosa más que dejo pendiente para un futuro viaje a Noruega. ¡Aunque a este ritmo la lista se me está haciendo cada vez más larga!

Senderismo yendo al glaciar

¡Porteando se llega lejos con una bebé!

¡Por fin llegamos!

El sendero que tienes que recorrer a pie para llegar al glaciar se puede hacer en 45 minutos o una hora aproximadamente. Hay gente que no lo hace a pie, sino sentado en uno de los llamados "troll-cars", unos carritos motorizados que normalmente se usan con reserva previa. Obviamente yo te aconsejo que realices el sendero andando (a no ser que tengas algún problema físico), ya que así podrás disfrutarlo de otra manera, pues el camino bien merece la pena. Podrás parar tantas veces como quieras, sacar fotos, leer los carteles que indican hasta dónde llegaba el glaciar años atrás, disfrutar de la naturaleza...

Cuando por fin divisamos el glaciar, y según nos íbamos acercando, empezamos a tener sentimientos encontrados. Por un lado el gozo de llegar a nuestra meta y ver una maravilla de la naturaleza. Por el otro, no pudimos dejar de pensar en el cambio climático. El retroceso que ha sufrido este glaciar en los últimos años ha sido tan rápido y brutal, que da mucha pena. ¿Cómo nos podemos estar cargando así el planeta? Sin duda la nota amarga del día, pues o ponemos entre todos una solución, o no dejaremos un planeta sano a nuestros hijos...

Verde que te quiero verde (Olden)

Después de volver de nuestra excursión al glaciar y almorzar, decidimos bajar del barco nuevamente y arañar un poco el tiempo, para seguir disfrutando de esta escala. El paisaje era tan bonito en Olden, que merecía la pena seguir con la pateada. Que pena nos dio que el día acabase, ¡no nos queríamos marchar!

Vistas desde el monte Aksla

Sin darnos cuenta llegó el séptimo día de nuestro crucero. ¡Pero que rápido pasa el tiempo! Ya estábamos en Alesund. Alesund es una bonita ciudad, conocida principalmente por su arquitectura Art Nouveau. Ya lo dijo National Geographic, "Alesund podría ser el escenario de un cuento nórdico de hadas en versión moderna", y la verdad es que razón no le falta.

La primera parada obligatoria es la subida al mirador de Fjellstua, en el monte Aksla. Desde allí podrás disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad. Para subir allí tienes varias opciones (a pie o por carretera), pero yo te recomiendo que lo hagas "a pata" (que es lo que hicimos nosotros), pues (en mi opinión) la experiencia de subir por ti mismo comparada con la de hacerlo de otro modo, no es igual de placentera. Lograr alcanzar la cima (¡nosotros con la bebé a cuestas!) es una satisfacción personal que no tiene precio.

Para subir a pie cuentas con una escalinata, la cual encontrarás en un parque situado en el centro de la ciudad, bastante cerca de la oficina de turismo. Después de superar 418 escalones (y parar en más de una ocasión a coger aliento, lo cual facilita las plataformas-miradores que tiene integrada la escalinata) llegarás a tu meta, que no es otra que tener a tus pies esta preciosa ciudad, con sus bonitas vistas desde el cielo.

Entrando al museo Sunmore

Cabañas de madera

Tras nuestra "pequeña proeza" partimos rumbo al museo Sunnmore. Ahora presta atención, pues voy a hacerte una confesión. Y es que fuimos un poco pardillos, después de tantos días haciendo kilómetros sin parar, el andar se nos fue de las manos, nos vinimos un poco arriba y nos envalentonamos demasiado. Esto nos llevó a decidir ir al museo andando, en lugar de coger un autobús. Error. Si te comenté unos cuantos párrafos atrás, que el esfuerzo de caminar hasta Otternes (en Flam) mereció la pena (por todo el paisaje que nos rodeó durante nuestra marcha senderista), no puedo aplicar lo mismo para Sunmore. El resultado fue que nos agotamos sin mucho sentido, mientras andábamos por las afueras de una ciudad, sin nada interesante que contemplar. Obviamente (ya con un poco de más luces), la vuelta la hicimos en transporte público. El autobús pasa por la puerta del museo, y se puede pagar con tarjeta, sin necesidad de llevar encima coronas noruegas. Así que no hay ninguna necesidad de pasarlo mal, nosotros además soportando un frío que pela...

El museo Sunnmore es un museo al aire libre, gracias al cual podemos retroceder en el tiempo e imaginar como era la vida en Noruega unos cuantos años atrás. El museo cuenta con una gran colección de casas antiguas y de barcos, ubicados además en un entorno natural ideal, en un pintoresco trocito de costa noruega. La visita merece la pena para poder hacernos una idea de la historia cultural de esta localidad, además de para disfrutar de la naturaleza que lo rodea.

Art Nouveau

Ya de vuelta al centro de Alesund, recorrimos las calles más céntricas de la ciudad. En ellas pudimos apreciar la belleza de la arquitectura Art Nouveau. Alesund tiene una gran concentración de edificios erigidos bajo este estilo arquitectónico debido al incendio que asoló la ciudad en 1904. Tras este grave incidente, Alesund fue reconstruida casi por completo, eligiéndose para ello este estilo modernista, colorido y bello.

Mi noruega favorita

En esta escala hubo tiempo para todo, incluso para jugar un poco en el parque con nuestra bebé. Si viajas con niños pequeños sabes que tener un ratito reservado para ellos es muy necesario. ¡Así que todos a jugar! Y luego, ¡de nuevo al barco! Que esa noche nos tocaba volver a hacer las maletas...

Catedral luterana en Trondheim

Con mucha pena comenzamos el último día de nuestro crucero. Ese día tocaba volver a casa, pero no sin antes visitar Trodheim, nuestra última ciudad noruega. Nuestro vuelo era el último en salir, así que por suerte contábamos con tiempo para una visita rápida por la ciudad.

En Trondheim visitamos la Catedral de Nidaros, conocida por ser el principal templo cristiano de Noruega, y la catedral gótica más boreal. Realmente bonita, llamadme rara pero verla con su cementerio-jardín, me pareció muy pintoresco y singular.

Pequeña biblioteca gratuita

Pintorescos también me parecieron algunos detalles que pudimos observar, mientras paseábamos por la ciudad. Cuando viajas lo importante no sólo es lo turístico, yo me llevo mucho más. Un mundo mejor es posible, ¡entre todos podemos ayudar!

Atravesando la Puerta de la Felicidad

Despidiéndonos de Noruega...

Nos despedimos de Trondheim cruzando Gamle Bybro o la Puerta de la felicidad, desde la que se pueden observar los palafitos de colores, unos coloridos almacenes de madera levantados a orillas del río, que no podrás dejar de fotografiar.

Qué mejor final para nuestro viaje que éste. Trondheim nos lanza un guiño insinuándonos que hay que seguir buscando (¡y encontrando!)  la felicidad. Con nuestros viajes en familia, con nuestro estilo de crianza, con nuestra forma de entender la vida y de vivir y experimentar la ma/paternidad. En los grandes viajes como éste, pero también en los más pequeños. En el día a día, en cualquier rincón podemos encontrarla. Sólo tenemos que buscarla.

Y tú, ¿has viajado a Noruega? ¿Te gustaría conocer los fiordos a bordo de un crucero? Los comentarios siempre son bienvenidos, ¡un blog se alimenta de ellos!

Comentarios

  1. OOOhhh!!!! mi familia y yo zarparemos en el mismo crucero el próximo 1 de Septiembre, llevamos preparando con mucha ilusión el viaje desde hace meses, muchas gracias por compartir tu experiencia. Viajar con mis hijas y mi pareja es siempre una gozada y estamos deseando conocer Noruega!!!

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  2. ¡Pues espero que lo disfrutéis un montón! ¡Si lleváis meses planeándolo seguro que se os da genial! ¿Sabes que nos pasó el día de la marcha? Que coincidimos en el barco con los cruceristas que empezaban su semana en el barco, y una familia nos preguntó que qué tal las escalas, que cuales eran porque no sabían ni donde paraba...me sorprendió mucho. Sin duda para nosotros, ¡el viaje comienza meses antes en casa! ¡Pasarlo genial, es un viaje precioso!

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  3. Hola Carolina! He llegado hasta tu blog mientras investigaba para nuestro primer crucero con nuestra bebe de 6 meses en los viajeros :)
    He visto que los traslados los hacen en transporte público, pero como lo hacen para que la bebe viaje segura? porque aunque me lleve el maxicosi no hay forma de anclarlo en los asientos del bus verdad?

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    Respuestas
    1. ¡Hola Marga! Pues depende, nosotros hemos ido en autobús varios días y sólo una vez nos ofrecieron un maxicosi para la bebé, que ya estaba montado en el autobús. El resto de días la tuvimos que llevar encima... nada seguro pero era lo que había, nos tuvimos que aguantar. No sé si llevando tú el maxicosi te dejarían ponerlo, supongo que depende de si sobran plazas y de la forma de ser del conductor de autobús que os toque...Espero que tengáis más suerte que nosotros, y sobre todo que disfrutéis mucho del viaje. Los fiordos noruegos son preciosos, ¡seguro que os lo pasáis genial!

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