Vacaciones de verano con nuestra bebé de un año: Setúbal y Galicia.

Descubriendo la arena de la playa

Este verano mi marido y yo hemos vuelto a la infancia. Y es que el camino de la maternidad/paternidad te da esa oportunidad, te lleva de la mano de todas las primeras veces de tu hija, directamente a reconectarte con tu niña interior. ¡Gracias Vera!

Parece mentira todo lo que hemos hecho este verano. Ahora, ya a finales de septiembre, se ve todo muy lejano... ¡pero ha pasado! Nuestra cachorra humana ha sumado experiencias, ha vivido, ha jugado, ha disfrutado. En definitiva, todo lo que un bebé o un niño debe hacer. ¡Que pena que la estación ya se esté acabando!

Este post va sobre nuestras vacaciones en familia, con los abuelos en sus residencias de verano. Después de nuestro crucero por los fiordos noruegos en junio, ¡teníamos que seguir viajando!

Mi surfera preciosa

En Julio estuvimos en Setúbal (Portugal), con los abuelos maternos y nuestro sobrino Pedro. Allí la actividad estrella consistió en ir a la playa. Todas las tardes íbamos a remojarnos, a pasear por la orilla, a jugar con la arena, a descubrir conchas, a "surfear" las olas... A Vera le gustó tanto, que cuando volvimos a Madrid la pobre se pasó días signando que quería bañarse... ¡Quería seguir yendo a la playa!

Atardecer de paseo por Setúbal

También pasamos los días observando cómo jugaba con su primo Pedro, y es que a Vera le encanta jugar con niños mayores que ella (¡así puede aprender más cosas por imitación!). Además visitamos Setúbal: el centro, el mercado, el puerto, el parque Bonfim... en cada sitio encontramos estímulos nuevos para Vera, actividades diversas, y es que cuando sólo tienes quince meses descubrir el mundo es toda una pasada. Acompañar a tu familia a comprar verdura fresca, descubrir una amplia gama de colores, olores... es toda una experiencia. Ver barcos de distintos tamaños en el puerto, una aventura. Subir al castillo de San Felipe, con sus impresionantes vistas de la isla de Troia, pura emoción. Y es que los niños lo viven todo intensamente, el mundo y la vida son su mejor escuela. Y unas vacaciones en familia, el mejor momento para divertirse.

Viendo una cabra por primera vez

En agosto estuvimos en Vide (Galicia) con los abuelos paternos. De nuevo una oportunidad única para aprender y disfrutar, esta vez en un entorno rural.

En Galicia Vera pudo conocer por primera vez muchos animales, como gallinas, cabras, ovejas...que sólo había visto en libros y dibujos... ¡pero esta vez eran de carne y hueso! Fue un gran momento para una bebé de ciudad.

Vera colaborando con las labores de campo

También ayudó a su abuelo a coger manzanas. Allí descubrió que no vienen del supermercado, sino que son el regalo que nos hacen los árboles frutales. ¡Con lo que le gusta a ella una fruta! Estaba encantada participando y colaborando. Desde luego se sentía partícipe de todo, y eso le hacía sentirse feliz.

Otro día fuimos con unos amigos a una playa fluvial, concretamente a Maceira. Vera volvió a disfrutar de un buen baño, se lo pasó pipa chapoteando en el agua, y es que mi niña desde luego ¡es acuática!. 

Nuestra primera fiesta de la tortilla. ¡Les salió riquísima!

A Galicia fuimos en plena época de fiestas y verbenas. Vera no se perdió ni una al ir con nosotros, y es que a ella le encanta una jarana, una música y una fiesta. Eso sí, cuando se hacía tarde y tenía sueño nos marchábamos, pero los que conocen a mi hija saben que esto puede tardar en ocurrir, y es que ella ¡tiene pilas para rato!. En las fiestas se dedicó a bailar todo lo bailable, a acercarse todo lo que podía a los escenarios, a caminar y caminar pues estaba en pleno apogeo de su periodo sensible del movimiento, aprendiendo a andar. Observaba a los niños mayores y quería hacer lo mismo que ellos. Probó toda la comida típica que pudo, ¡le encantó la tortilla y la empanada gallega!. En definitiva, se lo pasó genial.

Mis dos personas favoritas del mundo mundial

El año que viene, repetiremos. Porque un niño merece vivir cada verano este tipo de experiencias. Fabricar recuerdos que guardar en la memoria. Estar con los abuelos y otros familiares. Disfrutar del aire libre y la naturaleza. De los días sin prisas, sin horarios, sin agobios. Porque no siempre hace falta viajar muy lejos para pasarlo genial. Y es que a veces ir al pueblo con los abuelos, es el mejor plan.

Y vosotros, ¿os escapáis unos días para disfrutar con los abuelos y el resto de la familia? ¿Piensas que este tipo de escapadas son un regalo para los niños? O por el contrario, ¿te agobia la convivencia? ¡Estaré encantada de leer vuestras experiencias!

Comentarios

  1. Buen artículo y buenas fotos. Seguid viajando y escribiendo, así nos dais envidia de la vieja a los demás. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Álvaro por dejar un comentario :) No te preocupes, por nosotros seguiremos viajando y acumulando experiencias ! ¡Un abrazo!

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