BabySigning: Nuestra experiencia.

Que tu bebé llore durante horas en tus brazos es duro y frustrante

Hoy quiero hablar sobre un tema que me parece imprescindible en la crianza: la comunicación con nuestros hijos, la comunicación con bebés. Y digo imprescindible porque los primeros meses tras el nacimiento de nuestra hija fueron especialmente duros. Que conste que no lo digo sólo por las noches que pasamos en vela sin dormir (porque más o menos todavía seguimos en las mismas con ese tema...), sino porque nos ocurrió algo que no entraba en nuestras expectativas, algo que jamás pensamos que nos ocurriría... Y es que nos encontramos con una bebé que se pasó alrededor de seis meses llorando sin parar. Sí, sin parar. Mañana, tarde, noche. Me río yo de "los típicos cólicos del lactante". Horas de llanto diarias que ocurrían en nuestros brazos... ¡En nuestros brazos! Y que no éramos capaces de calmar. ¿Pero no se suponía que los bebés lloraban para que los cogieras? Si ya estaba en mis brazos, o en mi teta, o en la cama pegadita a mí... ¿por qué seguía llorando? Esta pregunta me rondaba por la cabeza todo el tiempo. Era algo que me machacaba y que me hacía llorar de impotencia cuando ya no podía más... Fuimos a ver a la pediatra en más de una ocasión, la llevamos a una osteópata, le dimos reuteri... pero Vera seguía estando irritable la mayor parte del tiempo. Nada funcionaba. Ni la teta a demanda, ni el porteo, ni el colecho la calmaban. La verdad es que fue duro y desesperante, y marcó el inicio de nuestra experiencia como padres.

La realidad es que nunca sabremos del todo por qué lloraba Vera (aunque ahora barajamos varias hipótesis como reflujo silencioso, alta demanda, niña altamente sensible...que son suposiciones, etiquetas y poco más). En su momento lo único que podíamos hacer, tras una ronda y otra de ¿tendrá hambre?, ¿tendrá sueño?, ¿tendrá frío?, ¿tendrá calor?, ¿se habrá hecho caca?... y vuelta a empezar, era acompañar su llanto con abrazos, canciones y besos. Que al menos se sintiera acompañada, que sintiera nuestro calor a su lado. Menos mal que con el tiempo todo fue mejorando.

Por fin todo cambiaba

Fue entonces, y gracias a que en aquel momento formaba parte de la Comunidad Criar con Sentido Común (de la que ya os hablaré otro día), cuando conocí a Miriam Escacena y a su proyecto Comunicación con Bebés. Fue un antes y un después en nuestras vidas. Aprendimos a signar las necesidades básicas que todos tenemos, y a comunicarnos de manera eficaz con nuestra hija.

Día a día todo cambiaba. Vera ya no era esa bebé irritable que siempre estaba tensa. Ahora por fin parecía una bebé feliz, sonriente, que disfrutaba de la vida. Ya no se frustraba, ahora la entendíamos en todo momento y ella se mostraba segura. Nosotros nos relajamos y por fin respiramos aliviados. Empezamos a realizar más actividades con ella, a viajar más, y lo más importante, a disfrutar ¡por fin! de la maternidad/paternidad.

Después de lo que te acabo de contar, ¿quieres saber un poco mejor de qué va todo esto del babysigning? ¡Ahora mismo te lo cuento!: 

¿Qué es? Básicamente, es una manera de poder comunicarte con tu bebé, antes de que él o ella aprenda a hablar. ¿No es emocionante? A mí desde luego me lo parece. Y es que saber lo que piensa, lo que necesita tu bebé antes de que sea capaz de decirlo con el habla, te facilita la vida pero mucho.

¿En qué consiste? En enseñar al bebé signos con los que poder expresarse. Ahí fue muy importante conocer a Miriam, pues gracias a su curso online y al material que compramos (su libro, flashcards...) tuvimos los conocimientos necesarios para poder empezar. Por supuesto fue imprescindible la repetición, repetición y más repetición de los signos por nuestra parte. Con todo ello, Vera tardó un par de meses en realizar su primer signo, y la clave fue no desistir, pues si hubiéramos tirado la toalla al poco tiempo, jamás hubiéramos disfrutado de todos los beneficios que nos reportó después.

Signar con bebés ofrece más beneficios más allá de hacer posible la comunicación bebé-adulto, y es que por ejemplo ayuda a reforzar el vínculo con tu hijo/a, al aumentar la complicidad. También estimula el desarrollo intelectual y ayuda a desarrollar la inteligencia. Una duda muy frecuente al empezar a signar es que si ello va a retrasar el desarrollo del habla. Con mi experiencia doy fe de que no es así, pues Vera con 18 meses se pasa el día repitiendo todo "como un lorito", aparte de utilizar en su día a día un montón de palabras de manera espontánea. Aprende por momentos, ¡cada día habla más! Y es que una de las ventajas del babysigning es que favorece la adquisición del lenguaje oral.

Por último, decir que signar puede ser muy divertido, y da lugar a múltiples anécdotas. Una de ellas es que a principios de verano pasamos unos días en la playa. Todas las tardes las pasábamos en el agua, a Vera le encantaba. Al volver a Madrid nuestra hija pasó días haciéndonos el signo de "bañarse" a todas horas (cuando normalmente sólo lo hacía al ver su bañera preparada). Enseguida nos dimos cuenta de que lo que quería decirnos era, "mamá, papá, ¿no me lleváis a la playa?" Darte cuenta de que tu bebé de poco más de un añito te está diciendo algo así, supone derretirte y morirte de amor...

Y tú, ¿conocías el lenguaje de signos para bebés?, ¿cual ha sido vuestra experiencia? Recuerda que tu comentario siempre es bienvenido, ¡un blog se alimenta de ellos!

Comentarios

  1. Ay Carolina mil gracias, yo he muerto de amor al leerte, testimonios como este son los que me dan energía suficiente para seguir trabajando por y para la infancia 💙💙

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias a ti por tu labor! Siempre estaremos muy contentos y orgullosos de tan buenos resultados. ¡Un abrazo!

      Eliminar
  2. Que guai!! Para nosotros los primeros meses también fueron de muchos llantos. Y también hicimos el lenguaje de signos a nivel bastante basico, teta, sueño, hambre... Pero fue mas ya sobre el año cuando el empezó a hacerlos. No recuerdo exacto. A que edad empezasteis vosotros?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Llanos! Pues mira, creo que empezamos sobre los 8 meses o así, y comenzó a signar sobre los 11 meses, también cerca del año, aunque algún signo como el de "teta" se lo aprendió bien rápido. En realidad los signos que más se usan, los que sirven de verdad son los básicos, aunque luego ya si te pones podéis divertiros mucho... Algunos niños tardan mucho tiempo en empezar a hablar y creo que puede ser una herramienta estupenda, aunque Vera empezó a comunicarse realmente pronto en realidad, así que de forma natural los ha ido dejando atrás, ¡pero cuánto nos sirvió en esa etapa! Fue una época muy dura que duró demasiado, pero bueno todo queda ya atrás... Espero que no lo pasaseis tan mal como nosotros, y me alegro mucho de que os sirviera el babysigning. ¡Un abrazo!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares